"Ya quiero cambiar mi teléfono", decía Oscar para comenzar una nueva plática después del silencio sepulcral. En ese momento, hacía el comentario una vez que verificaba la hora para saber si ya tenía que retirarse.
Más allá de tomar fotos, hablar por teléfono, enviar mensajes o ver la hora, el teléfono había cumplido con su vida útil en manos de mi amigo. Lleva ya un año de servicio ininterrumpido pero ya no es el mismo, no lo es porque el teléfono envejece y pasa de moda a cada instante.
Después de gastar MX$10 000, los días le enseñaron a Oscar que perdía dinero al igual que la bolsa de valores en retroceso. De una manera estrepitosa, perdió MX$ 7 000 sólo porque pasó el tiempo, sólo porque usó ese aparato y sólo porque pasó de moda.
Aunque la próxima semana traiga un nuevo celular, dentro de tres meses volverá a perder dinero porque su valor no será el mismo, y volveré a escuchar que ya quiere cambiar su teléfono.
lunes, abril 25, 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
Las lógicas de mercado... efectivamente... hay gente en la que se notan más y gente en la que se notan menos.
Ahí es donde uno comienza a preguntarse ¿qué es el dinero? ¿en qué puede convertirse? ¿cuál es el mejor uso que puedo hacer de él?
Y vaya que el uso del dinero es tan diverso como la gente que lo gana o lo tiene. Simplemente las diferencias infinitas entre aquel que quiere ahorrarlo todo y aquél otro que compra a diestra y siniestra sin fijarse si realmente necesita algo o no.
Y sin embargo, el tener siempre algo "nuevo" les llena emocionalmente... ese pequeño hueco que no se llena con nada más que con el olor a nuevo.
Publicar un comentario