miércoles, junio 29, 2005

Aún hay más

Me sentía como quinceañera al escuchar el CD enterito de todos los valses que se utilizan en los XV años de las mexicanas. Se sucedieron uno tras otro, sin solicitarlos, pero parecía que pronto se acercaría una celebración similar para quien programa la música dentro de la red de audio del Sistema de Transporte Colectivo.

De todas las melodías transmitidas desconozco el nombre, eso sí, no podía faltar la del canto de la sirena o la magistralmente interpretada por nosequién, que lleva al clímax con la exhaltación de los acordes desencadenados en fracciones de segundo para culminar en una pausada sucesión de notas y que se llama "la que bailó mi prima Paty en sus quince".

El encantador momento se interrumpe por la llegada del convoy a la estación, y mi divagada mente, entre recuerdos inventados, me hace imaginar que alguna vez soñé con ser la reina del limitado espacio que tenía el patio de la casa. Y al volver a la realidad, la música era otra, dulce, melosa, un insultito de esos como los de Ray Coniff, Di Blasio, Frank Pourcel o los coritos del Buki. No paró ahí, pero mis recuerdos sí.

No hay comentarios.: