lunes, mayo 29, 2006

Ahí va Gina

Quién imaginaría que Gina, una compañera del trabajo -aparentemente sin niguna gracia- siga siendo el máximo trofeo que buscan mis compañeros de trabajo desde hace casi 30 años. Vaya, toda una vida y eso me demuestra que la esperanza muere al último. Imagino que Gina era bonita, bueno, ahora ya es una señora mayor que ciuda mucho su apariencia (si eso es ahora, imagínate hace seis lustros).

Todos llegan, la saludan de beso y procuran dárselo siempre lo más cerca posible de los labios, ¿aún? Sí, aún después de que todos ellos llevan décadas conviviendo en el trabajo de 4 a 8 de la mañana, después que todos se casaron y tuvieron hijos, incluída la misma Gina, todos siguen tras el tesorito de aquella mujer, ¿por qué tanta insistencia? ¿No se les ha apagado el deseo después de tanto tiempo?

Me parece increíble porque cada oveja ya tiene su pareja, y persiste la insistencia (¿es válido decir esto?, como sea...), todos siguen arrimándose a Gina, todos le abrazan, le proponen, el descaro no puede ser más evidente, ¡vaya espectáculo! Finalmente, creo entender un poco la actitud... aún sigo deseando estar con uno de mis ex chicos, a pesar de tantos años, ¿qué es lo que nos motiva a seguir deseando a esa persona en particular? ¿Me ayudas o me lo puedes explicar?

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